DE APRENDER A TRABAJAR A TRABAJAR PARA APRENDER

Antes la meta era trabajar para aprender a hacer un trabajo, hoy por hoy, aprender es el trabajo

De aprender a trabajar a trabajar para aprender….

La forma de aprender ha evolucionado. Antes, más a allá de la formación reglada, aprendías a desempeñar de la mejor forma posible las responsabilidades y funciones de tu puesto y como mucho algunas de las funciones de tu compañero cuando está ausente. Quizá, realizabas algún curso que otro, pero las fechas de inicio y fin estaban más claras. Ahora, ¿qué ocurre? nos encantaría hacer cursos de todo tipo, pero no tenemos tiempo porque para bien y para mal, nuestro aprendizaje está dentro de la organización. Ahora más que nunca adquirir conocimientos es necesario, pero no es fácil. En nuestras carreras profesionales cambiamos diversos roles con mayor frecuencia que antes, y aquí no solo tienes que aprender a hacer, tienes que desarrollar una gran capacidad de desaprender, aprender y volver a aprender a largo plazo.

No podemos arriesgarnos a dejar de aprender, ya que esto reduce nuestra resiliencia y capacidad de respuesta a los cambios. Sin embargo, estamos tan ocupad@s en nuestras tareas que sentimos que no queda espacio para más. Para evitar perder energía, tiempo y las oportunidades que nos da el adquirir nuevos conocimientos, propongo las siguientes acciones:

Aprende de tus compañer@s y colaboradores

Pasamos mucho, pero que mucho tiempo en el trabajo con personas que son una fuente importante de conocimiento. Hablar y tratar de entender las funciones de tus compañeros no solo ampliará tu perspectiva, sino que mejorará la comunicación interna de la organización, el gran reto de cualquier entidad.

Tanto si tu empresa es grande como pequeña, invita a algún equipo o persona a un café, siente curiosidad por su trabajo, de forma presencial o virtual, pero entabla una conversación. Pero sobre todo, escucha. Incluso puedes preguntarle si considera que hay alguien con quien usted debería de hablar, o si hay alguien quien le podría ayudar a mejorar algún aspecto.

Experimenta y comparte el conocimiento

Tienes que probar, hacer, deshacer y adaptarte a lo largo del camino. Se creativo y experimenta en el trabajo, ¿cómo? utilizando herramientas nuevas para presentaciones virtuales, explorando diferentes vías de hacer reuniones de trabajo, cambiando las llamadas telefónicas en videos, negociando con diferentes técnicas, por ejemplo.

Piensa de forma estratégica y registra el resultado de cada experimento, obtén las lecciones de lo que has aprendido y comparte el conocimiento con los demás. Cada vez más, existen personas y procesos multidisciplinares en las organizaciones, donde todo el mundo puede ser maestro y aprendiz. Piensa cómo puedes compartir ese conocimiento de forma colectiva. ¿Conoces una herramienta que puede ser interesante para otra persona? ¡compártela!

Desaprendizaje

A veces nos toca dejar lo familiar y seguro y reemplazarlo por algo desconocido y nuevo. ¡NO PASA NADA! Que nada te impida a ti y a tu equipo llegar a donde quieres llegar. Es importante tomar consciencia de nosotros mismos y nuestro entorno, y no tenerle miedo al cambio. Por ejemplo, un gerente tendrá que desaprender a decir «SI» siempre a medida que ve como la carga de trabajo aumenta, o tendrá que aprender a dejar a hablar primero a los colaboradores en las reuniones, o quizá todo un equipo tiene que desaprender la metodología de trabajo y embarcarse en una nueva forma de organizarse.

Rodéate de personas que nos desafían y piensan de manera diferente

Estar con personas que piensan como tú y no te aportan ningún reto es cómodo, pero ¿Qué beneficio obtienes de ello? No quiero decir que estar en la zona de confort y con «personas confort» no sea importante, siempre hay que dejar cabida en nuestra vida para estos momentos, nos proporciona estabilidad. Sin embargo, en un entorno donde queremos desarrollar más aprendizaje es más interesante rodearse de personas que nos hagan pensar y hacer cosas diferentes. Es más probable que surjan nuevas ideas y métodos si trabajamos así.

Identificar hábitos y retenciones

Si has llegado hasta donde estás hoy es en gran parte gracias a tus hábitos. No obstante, los hábitos pueden crear puntos ciegos que nos impiden ver nuevas formas de hacer las cosas, nuevos enfoques. La mente es una crack creando atajos mentales y esto a veces impide visualizar oportunidades y reflexiones, haciéndonos funcionar de forma automática.

Rastrea tus hábitos, anótalos durante una semana o dos. Escoge entre 2-4 hábitos para desaprender y reemplázalos por otros diferentes. Por ejemplo, si asistes siempre a una reunión, delega en otra persona esta reunión. Si tiendes a resolver y decidir tu solo todos los problemas del equipo, a la próxima observa qué ocurre si tu no participas.

¿Qué más se te ocurre? Compártelo y empieza el nuevo camino de aprendizaje compartido ahora mismo!

 

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